
Cuentan que la motivación del individuo arrancaba de veinte años atrás, de un incidente sobre el que todavía no saben precisar. Por tanto, debemos suponer que la acción estaba de sobra planeada. Prueba lo que digo el hecho de que entre el material que llevaba consigo (tres pistolas, varios cuchillos, munición, herramientas varias…) había papel higiénico. ¿Cuántos rollos llevaría?
Y yo me pregunto: veinte años con el odio a flor de piel, maquinando, repasando una y otra vez la lista, ¿y en ningún momento -a mi me hubiera pasado al llegar a la línea del papel- se sintió ridículo y decidió emprender otro proyecto?
Su mujer explicaba a la policía que Mr. Charles Carl Roberts IV estaba enfadado con la vida y con Dios. Me lo imagino rabioso, presto a cumplir su venganza, pensando en lo mal que lo iba a pasar Dios al ver su furia desencadenada…, guardando el papel higiénico en su bolsita. O sentado en el water, con sus rehenes en fila esperando a que acabara, y diciéndose, mientras les apuntaba, lo bien que había hecho siendo tan previsor: patético. Supongo que son cosas del ser humano.














