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Wednesday, October 10, 2007

Hª de la filosofía (Pitágoras)

Mi gozo en un pozo: Éste fundó una secta basada en una religión cuyos dogmas eran que el alma es inmortal y transmigra, y la maldad de comer habas, tocar gallos blancos, acoger golondrinas en casa y otra serie de cosas que todos solemos hacer para poder decir que estamos vivos.
Por otro lado, decía, con gran sentido, que todas las cosas son números, ¿o acaso no se parece una bicicleta a un ocho? Y conectaba sus dos facetas a través de un elogio a la vida contemplativa como única forma de escapar de la rueda y de la tumba del alma que es el cuerpo. Si para esto es necesario vivir del trabajo de hombre y mujeres cuya inferioridad es incuestionable, se hace y punto. ¡Que ya os daré yo a cambio la matemática pura!
A pesar de todo, parece que ha sido grande su influencia sobre la filosofía y el método científico: partiendo de axiomas autoevidentes, y mediante el razonamiento deductivo, llega a teoremas que no tienen nada de autoevidentes. Esto es evidente; ahora toca enterarse de qué es “autoevidente”.

Hª de la filosofía (Tales)

Tras terminar la biografía de Zubiri, mi sed de conocimientos me ha llevado a enfrentarme -de nuevo, pero ésta vez voy en serio- a las apenas mil cien páginas -eso sí, a doble columna y con fuente que calculo de tamaño 6- de la Historia de la Filosofía de Bertrand Russell.
Iré dejando aquí señal de lo aprendido, también de lo aprehendido, y así veré con la perspectiva del tiempo la evolución de mi propia forma de pensar.

Tras unas páginas introductorias, empieza esta historia, como casi todas, por los Milesios. Dejaremos aparte a novecientos noventa y nueve y nos centraremos en Tales, quizá (digo quizá porque se sabe poco sobre él) el más alto de todos, quien decía que todas las cosas están hechas de agua…Confieso que, tras tales sandeces líquidas, ya no tengo tanta sed de saber, sin embargo, si lo pensamos con calma, hay que reconocer que hay por ahí mucha agua y mucho hidrógeno. Así que continuaremos, con la esperanza, sin embargo, de que Pitágoras nos lleve a cotas más elevadas.