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Sunday, January 11, 2009

Soluciones

Muchos -si les preguntaras- te contestarían que su trabajo consiste en encontrar soluciones. Tan así lo creen, que lo hacen, aunque luego no encuentren problemas a los que aplicarlas. Estas soluciones, no obstante, suelen crear algunos “desajustes” para los que, obviamente, no son solución.
Cuando existen problemas reales, parece que los responsables de cualesquiera negociados, públicos, privados o espirituales, tienen enormes dificultades para desarrollar o llevar a cabo respuestas eficaces. Puede también ser, si no es mera incapacidad, que aparten la vista cuando se cruzan con ellas: cogerlas supondría un compromiso, porque malacostumbraría a los beneficiados y subiría el nivel de exigencia. No sé; siempre he pensado que este es un país que fomenta las ineficiencias para crear empleo para los muchos que menciono arriba y una ficción de calidad de vida. Ahora, ante el Armagedón, es el momento de demostrar para qué llevamos la corbata.

Tuesday, December 02, 2008

El queso

Estos de San Sebastián parecen de Bilbao: en la bolsita de regalos que suelen dar en todas las carreras, en vez de barritas energéticas, geles de asimilación rápida o revistas especializadas, se dejan de mariconadas y meten una botella de vino y un pedazo de queso. Me lo quedé mirando fijamente y recordé lo que me contó A sobre otro queso.
En la empresa en la que trabaja se negoció, entre otros asuntos, el contenido de la cesta navideña de uno de los centros de trabajo. Es una compañía dedicada a los servicios intensivos en mano de obra, lo que significa que ni la mano de obra ni los que la dirigen necesitan ser muy listos. No digo que no lo sean, sólo que no necesitan serlo, aunque de algunos puedo afirmar que no lo son. La caja debía tener un coste de 190€ y contener los siguientes productos: una lata de melocotón en almíbar, una lata de aceitunas rellenas, una botella de vino tinto de Rioja y otra de blanco de Rueda, una botella de cava catalán, una botella de whisky de malta, una tableta de turrón de Alicante y otra de Jijona, pasas de Corinto, una paletilla de jamón, un lomo embuchado, un salchichón y un queso manchego semicurado.
Firmado solemnemente el acuerdo por tres personas de una parte y ocho de la otra, se vivió un periodo de paz hasta que llegó la navidad y al abrir los primeros trabajadores sus “cesta-cajas” vieron que faltaba el queso. Saltó la chispa de la rabia obrera y no tuvo la empresa más remedio que comprar y repartir los quesos olvidados.

Concluyo: la vida te da todos los días la oportunidad para humillarte, en una u otra parte, y no hay que ser filósofo para darse cuanta de lo ridículos que somos cuando nos ponemos serios.

Tuesday, June 10, 2008

Diario del empresario del año

Ahora que ya puedo obligar a mis esclavos a trabajar hasta 65 horas a la semana, estoy estudiando la forma de conseguir que me sigan queriendo. Por supuesto, no tengo la menor intención de gastarme un euro, pues ya he dicho muchas veces que no quiero que me quieran por dinero. Mi empresa no da para recompensas, aunque llevo años jugando con los nombres de los puestos; incluso he creado un pequeño programa que ordena aleatoriamente una serie de términos -“director”, “jefe”, “área”, “sector”, “promoción”, “desarrollo”, “delegado”…, y algunos más-. Suelo anunciar los cambios en elegantes comunicados de régimen interior en los que felicito a los que asumen nuevas responsabilidades: esas que describo con expresiones inconcretas y auto-referentes como “analizar nuevas posibilidades de negocio en el ámbito de su competencia funcional”. Les deseo sinceramente que el nombre del cargo les sirva al menos para ligar con alguna buscona a la que impresione, porque, repito, el sueldo no se toca. (¡Cómo son las mujeres! A nosotros nos da igual su trabajo; como si acaba de salir del Burger King; mientras se duche.)
Bueno, os dejo, que tengo una comida de confraternización con mi equipo, con mi segunda familia. Algún día, cuando le quiten la escayola a mi mujer, os presentaré a los que forman la primera y os contaré como los educo.

Friday, December 07, 2007

De confianza

Un tipo llamado Antonio ha recibido su factura de gas. Asombrosa la diligencia del cartero que logró dar con él, pues Gas Natural lo identificaba como “Antonio Gilipollas Caraculo”; la dirección y el nombre, Antonio, lo pondrían sobre la pista.
Las empresas a veces funcionan como organismos vivos; se pueden establecer muchos paralelismos, pero estos lapsus irónicos no son habituales. Todos intuimos -casi lo sabemos- que juegan con precios, fechas, contadores y calidades, pero hombre, que te lo restrieguen llamándote -lo que somos, sí- gilipollas, no ayudará a mejorar la imagen de ésta la empresa humana que quiso ser padre y puso el semen.

Wednesday, November 14, 2007

Shackleton y Gauss

Acaba de inaugurarse en el Museo Marítimo de Barcelona una exposición sobre la expedición de Shackleton a la Antártida en 1914 que derivó en la epopeya de dos años que ya es leyenda. “Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo, frío extremo. Largos meses de oscuridad completa. Peligro constante. No es seguro volver con vida”, rezaba el anuncio con el que el británico inició el reclutamiento de los hombres que lo acompañarían.
El ideal de mucha gente consiste en una felicidad apacible - la llamada “aurea mediocritas”- basada en una vida tranquila y sin especiales aspiraciones -más de paz que de felicidad veo yo ahí, y más de autodefensa que de convencimiento, y un autogol, también-: “Hombres de entre 25 y 35 años. Turno fijo de mañana o tarde. Alta en la Seguridad Social. Retribución fija más variable. Posibilidad de integración en plantilla fija de la compañía.”
Las ofertas de empleo de los periódicos actuales suelen separar entre lo que se requiere: el perfil del candidato, y lo que la empresa ofrece. Yo creo que las dos cosas definen lo mismo.
En las empresas no abundan hombres como Shackleton, que sepan lo que buscan, lo que les conviene a ellos y a la sociedad que los paga. Conozco a más de los de bajar la media a través de la incorporación de color gris para colocarse así en la zona de la campana local en la que se sienten algo, dibujando con su actitud, esta vez sin manipulación, porque no cabe, la representación gráfica Gaussiana de la distribución normal.

Wednesday, December 13, 2006

La gran familia

Pronto empezaréis a oírlos, si no lo habéis hecho ya.
No importa si trabajáis en una Pyme o para una gran corporación; que pertenezcáis a una unidad organizativa llamada departamento, área, zona, división, o seáis inclasificables; que seáis el segundo o el último mono. Veréis que, con ocasión de alguna comida –o reunión si el presupuesto no incluye un menú para vosotros-, el encargado, jefe o, las menos de las veces, alguien que mande de verdad, vendrá y os soltará los topicazos empresariales de todos los años: somos una gran familia, un gran equipo; la empresa, por supuesto, es la mejor del sector y, si me apuráis, del mundo; les voy a pedir a Los Reyes que sigamos muchos años juntos y que el que viene sea, al menos, tan bueno como el año que se va.
Y es que no hay nada como pasar las navidades en “buena compañía” (dos post seguidos en los que tengo que avisar de la presencia de un chiste; ¡lamentable!).