Monday, November 12, 2007

Josué (o carta a un jóven español)

El que apuñaló ayer en el metro a un chaval de dieciséis años ha resultado ser un patético neonazi llamado Josué. Aunque todos suelen serlo -patéticos-, en este se junta todo, empezando por su nombre (para alguien de su ideología, entiéndase, y supóngase asimismo que tal borrego pueda tener alguna). Continuando por su partido, Democracia Nacional, que ahora -mangas verdes- rechaza todo tipo de violencia. Y terminando -porque no entro en lo que a estos duros de manada les suele deparar, en el trullo, la (al principio) estrecha convivencia con duros de los de verdad-, por la unidad del ejército a la que pertenece: el Regimiento Inmemorial del Rey, que, aunque con mucha tradición, en la actualidad no deja de ser una unidad de servicios. (Espero no enterarme de que tocabas en la banda, ¿la flauta?, Josué.)
Pero Josué: no puede uno apagar el ardor guerrero por las calles; ni llevar un machete, que puede dispararse. Ahora, Josué, vas a pudrirte en la cárcel, y te va a costar, porque por tus venas no corre, ni nunca correrá, sangre mimetizada.

Sunday, November 11, 2007

Aquí no se calla nadie

Estoy escuchando al hombre para el que pedían trato humano, y lleva media hora de monólogo en la que no he podido contar a cuanta gente ha insultado. Entre ella estaba Hugo -“El Gorila”- Chávez, a cuento del “¿por qué no te callas?” real de anteayer.
Sin embargo, parece que hubieran -insultador e insultado- asistido a la misma escuela de comunicadores. O “Aló presidente” o “La Mañana de COPE” se han inspirado en el otro. O el uno en el otro, mutuamente.
Tengo que reconocer, para mi vergüenza, que, a diferencia de algunos de sus colegas de emisora (Vidal, Villa, Cristina López Schlichting…), este tipo me hace gracia; seguramente porque me parece un cara y estoy seguro de que defiende a quien defiende, a su estilo: atacando, por puro interés o por diversión, pues no concibo que alguien como él tenga afinidad con apelelados como…, pongamos por ejemplo, Alcaraz el víctima.

Tuesday, November 06, 2007

En el taxi

Iniciar una conversación con un desconocido es arriesgado, si es taxista, mortal de necesidad. Sin embargo, anoche tuve que hacerlo por motivos de seguridad: el hombre que conducía el vehículo al que el azar me había subido lloraba desconsoladamente. Supuse que sus ojos sin limpiaparabrisas, ocupados en el llanto, no estarían a lo recomendable.
-¿Está usted bien? -le pregunté-.
La historia -que resumo- era de amor. Llevaba el buen señor tres años separado durante cuyos ya más de mil días -él los tenía contados- no había dejado uno de esperar la llamada para un nuevo comienzo.
Lo que aquí ha sido un párrafo, en su voz entrecortada y lastimosa ocupó quince minutos, de recuerdos y de detalles, y de mocos. A mi entender, lo que hasta ese momento había oído no justificaba el desconsuelo, así que volví a osar: -Pero…, ¿ha habido hoy alguna novedad, algo malo?
Entonces me contó que esa misma tarde había pasado por la que fue su casa, por la que aún está pagando, para llevar a su hija a una fiesta de cumpleaños. Nada más abrirle su ex la puerta, Torrija, su perro pastor alemán -éste lo pagó de golpe- se abalanzó sobre él y casi le arranca el brazo a dentelladas. Del hospital venía cuando lo paré.
Y habiendo ya llegado a mi destino, pagué la carrera y me despedí, deseándole sinceramente que le fuera bien, pero recomendándole que optara por pasar rápido el luto y seguir su vida lejos de su ex -mujer y de Torrija. Estaba libre.

Saturday, November 03, 2007

Los mirones

Para una mañana de tiendas, cuando uno no tiene intención de comprar nada, es recomendable llevar algo de lectura, un periódico es quizá lo más recomendable. Así que aprovechó que su novia estaba mirando un escaparate y le dijo: “Espérame aquí, que voy a darme una carrerita hasta aquel kiosco de allí” (allí era el Paseo del Prado, aquí, los pies del hotel Palace).
Volvía ya ojeando El País, y al levantar la cabeza, no pudo evitar una sonrisa al ver la siguiente composición: al fondo del cuadro su novia, que seguía ensimismada donde la había dejado; en primer plano, dos hombres de traje, a los que reconoció de inmediato, y que en ese momento hablaban sin duda, pues indudable era que allí estaba centrada su atención, del culo de su chica.
Según se acercaba, iba pensando qué les diría, algo gracioso; esto iba a ser para contarlo; pero justo cuando iba a abrir la boca, se le echaron encima tres armarios empotrados que lo acogotaron contra una pared. Cuando acabaron las explicaciones, los dos personajes habían desaparecido.
¿Quiénes eran los mirones? Pistas: Pareja de hecho. Ambos han sido ministros. Los dos mienten de continuo, pero uno ni siquiera se preocupa de disimular. Sus apellidos van de la A a la Z. Uno tiene cara de listo, de listillo, mejor dicho, el otro todo lo contrario.
Está claro, ¿no? Por si acaso, cuelgo aquí una fotografía en la que aparecen junto a un compañero al que podéis descartar, pues os recuerdo que estaban mirando el culo de su novia.

Friday, November 02, 2007

La muerte, sol y lluvia

Hoy y hace hoy una año. Hoy un entierro, un año ha incineración. De día, de noche. Día de perros, sol y luz.
Y la sensación es de no haber mandado a los dos muertos al mismo sitio, a la misma nada. Muchos fueron los lloros con la lluvia; aquello, evidentemente, era el final. Con el sol parecía posible un algo más.
Son muchos los avances médicos, también los de predicción. Si queréis hacérselo más llevadero a vuestros seres queridos y menos feliz a los otros, apuntad bien y agarraos a la vida hasta que el cielo se abra. Porque todo es posible.

Tu rostro

La novela en tres volúmenes que no hace mucho concluyó Javier Marías, “Tu rostro mañana”, arranca de una idea: la existencia dentro del MI6, el Servicio Secreto Británico, de un departamento creado durante la Segunda Guerra Mundial, que aún funciona y cuya ocupación es, en palabras no oficiales de sus miembros, “interpretar vidas”, “traducir personas” o “anticipar historias”: observan , interpretan e informan de lo que ven en los individuos sometidos a su examen con el fin de saber cómo son y qué puede esperarse de ellos en el futuro.
Me temo, para escarnio de los ingleses, que un agente español se ha hecho con documentos secretos de ese grupo. No, no es Jacobo Deza, el protagonista; el primero del que podríamos sospechar porque está dentro y es español. Es Curri Valenzuela. Puede que -tal vez- haya sido ella la autora de los informes, pero no considero la tarea dentro de las posibilidades humanas (pocas las suyas). Puede -es otra opción- que este departamento trabaje también para privados y no haya hecho Curri sino encargar los perfiles de los grandes sospechosos.
El caso es que ha elaborado un dossier con ciento diez personajes que están manos a la obra de cargarse España -una demolición-. El complot debe ser de calado, pues reúne a entes tan dispares como Irati Aranzabal (la novia de De Juana), María Patiño, Beckham, las camisetas del Ché, Federico Luppi, los albanokosovares, ZP, su abuelo fusilado y Pepe Blanco (aquí todos), lo que implica un gran poder detrás que los une, financia, coordina y motiva.
No se alarmen: en camino están cien que la salvarán. Vienen los buenos.

Thursday, November 01, 2007

Ashley Armstrong

Si duermes con la bicicleta, en la cama no cabe nadie más; gracias a Dios, pues en tercera semana de Tour supongo que se tienen más ganas de morir que de sexo.
Ahora se trata de recuperar contra-reloj el tiempo perdido.
Yo siempre me he declarado -lo soy- admirador de Lance Armstrong. Pero sus grandes hazañas en Francia se quedan pequeñas ante el tamaño de esta aberración, a saber, salir -aunque sea tontear- con Ashley Olsen (de nuevo la sombra de las drogas).
¿Qué pensará Mary Kate, a la que Ashley todo se lo cuenta? Me las imagino en su dormitorio hablando de lo bien depiladas que sus poderosas piernas están. ¿Y sus tres padres forzosos, qué dirán?
Con esta muesca Lance abarca un gran campo de fantasías y perversiones: pedofilia, las gemelas, la tonta, la enana…Ahora le toca ver todas sus películas: las veintiuna curvas.
El buen G dejó a la suya porque decía “tasis”, así que, regla de tres mediante y viendo la velocidad media que lleva L, no auguro mucho futuro a esta pintoresca relación.

Ensayando la ceguera

Estaba de vigilia -cómo no-, rezando, como siempre, y me ha venido a la cabeza un libro de Saramago, “Ensayo sobre la ceguera”, en el que se describe un mundo aterrador que surge a partir de una epidemia de ceguera. Todos suponemos negro ese no-ver. En el libro, sin embargo, es blanco. He empezado entonces a probar colores: dejando la mente en blanco y dedicándome sólo a imaginar cegueras. Cuando ya me repetía, he pasado a los cuadros, a las rayas, y más tarde a los estampados. Luego cegueras con publicidad, como coches de fórmula uno. He intentado dejarlo y contar ovejas, pero aparecían con jerséis, como los de Nuevas Generaciones, a los que a partir de ahí he pasado a visualizar. Me he levantado, claro, y el café que me estoy tomando, ya si expectativas de volver a dormir, sabe a jabón. Es por el vaso, creo; el último vaso. ¿Son horas de fregar? Esta manía mía de esperar el nuevo día desde el viejo para ver si tiene algo de tal -de nuevo, quiero decir- va a acabar con mi salud.

El intelectual

Que sí; que parece que siguen. Ahora porque dicen que no se ha determinado el “autor intelectual”. Como si fuera necesario un intelectual para liarse a bombazos. Un loco, quizá; un jefecillo, tal vez; de esos hay varios. Pero una especie de líder egregio y carismático, con superior ascendencia moral, un Mesías visionario en contacto directo con el mal absoluto y con agenda más allá de la yihad, podría incluso ser prescindible.
No puedo salvarlos del mal pensar sin considerar que su búsqueda pudiera deberse al funcionamiento de sus respectivos ecosistemas: en periódico, en emisora y en partido funcionarán, supongo, de forma gregaria, y nadie hace o dice nada sin previa consigna -si no textual dictado- de la superioridad intelectual.

Sunday, October 28, 2007

What a wonderful world

El patrón y único superviviente del cayuco que un pesquero español encontró al sur de Cabo Verde, con 6 cadáveres y él a punto de pasar a serlo, ha contado su travesía.
Narra la bonita sorpresa que se llevaron los 57 del pasaje cuando, tras acabarse el primer bidón de combustible, descubrieron que los otros contenían agua (es que la gasolina está carísima). Cuenta también como, cuando la comida empezó a escasear y para tocar a más, tiraron por la borda a unos cuantos afortunados mientras dormían, sin que nadie hiciera nada para impedirlo ni para devolverlos a bordo. Cuando ya no quedaba, algunos decidieron que era mejor morir ahogados que de hambre y saltaron al agua, probando así la coherencia de los lanzamientos previos.
Para demostrarnos como en el ser humano conviven bien y mal a partes no determinadas, dice que, más adelante, cuando la gente ya moría sin ayuda, no dejaban de rezar una oración antes de hacer con los cadáveres lo mismo que antes habían hecho con los dormidos. Raro es que en ningún momento se vieran los unos a los otros como alimento. Seguró que cayó algún mordisquito.
Culminación de estos espantos es el cuadro que describe el capitán del barco auxiliador: una bañera medio inundada, con seis cuerpos en descomposición y, en medio, un guiñapo con apenas la fuerza necesaria para levantar la mano y parar el taxi. No sé escribir el olor.
Conmovedora también la reacción de la madre: “¿Qué pasa con los 200 euros que le pagaron por el viaje? ¿Es que se los han quedado los del barco español?”

Pseudociencia

Según el neurólogo de la Universidad de Berkley Matthew Walter, la falta de sueño conduce a comportamientos irracionales y primarios, a la vez que rompe los mecanismos que nos protegen de las enfermedades mentales. (link.)
Esto es una completa estupidez sin fundamento: durante la campaña rusa, ya de retirada, cuando mi ejército estaba aislado de las líneas de suministro y mis soldados desertaban en manada si no eran antes degollados por las guerrillas cosacas, yo apenas dormía una o dos horas al día.
Años después, querido Santiago, cuando tuve que entregar a la editorial mi tercer libro “Cartas a un joven español”, preparé café, y con su ayuda y unas pastillas que me recetó Ana Pastor, lo escribí de un tirón (así quedó).
All work and no play makes Jack a dull boy. All work and no play makes Jack a dull boy. All work and no play makes Jack a dull boy. All work and no play makes Jack a dull boy. All work and no play makes Jack a dull boy. All work and no play makes Jack a dull boy. All work and no play makes Jack a dull boy.

Saturday, October 27, 2007

Contra la amistad

La amistad está sobrevalorada. Tened por seguro que toda la que pasa por una prueba falla. No se ve en la oscuridad.
No sabe perdonar y es egoísta: cuando el amigo no encuentra contraprestación a su amistad, la deja diluirse, de forma pasiva pero consciente, buscando en ti y encontrando, además, justificación para ello. Es -para mayor inri- desagradecida, y reprocha las ayudas pues las considera manifestación de prepotencia; de inferioridad, mirado a la inversa. Algunos generan incluso tremenda agresividad, como éste con fama de “el mejor”.
Y pese a que dicen que la certeza es lo que la diferencia del amor, yo creo que en eso son iguales.
Analizándolo todo, es lógico, pues uno no escoge a sus amigos por mérito, sino por cercanía, porque estaban allí…, o por creer ver algo en común, aunque, en el nacimiento, ese factor suele ser banal, insuficiente. Así que las reclamaciones deberían ser ante si mismo, por comprar sin comparar.

Pero después de toda esta diatriba, si uno reflexiona, es posible que cuente tres o cuatro personas -si le salen más, es tonto, y si lo dice, lo parecerá- a las que podría otorgárseles el beneficio de la duda. Esos que, haciendo memoria, alguna vez se preocuparon por algo más que por el exterior y a los que no has tratado con justa reciprocidad. Malditos el cambio de punto de vista y la empatía.
Así que vuelta a empezar: la primera frase ya no me parece cierta. Pero esto ya está escrito, y la contradicción supongo que impulsará la reflexión, de la que saldrá, quizá, una conclusión.