Wednesday, December 26, 2007

Repetimos

Parece no acabar nunca este mal viaje, esta exhibición general de hipocresía escrita por Telefónica y reenviada a esos en los que no has pensado ni para borrarlos de la memoria del teléfono. Ir y venir de entrañables cestas, que son cajas, con lo peor de los peores cerdos. Suicidios justificados, divorcios razonables y zampa de aliens y material de construcción. Año nuevo, vida nueva: empecémoslo con doce uvas; el día ocho ya pensaremos en el gimnasio o el inglés. El próximo comprobamos. Ni siquiera. Repetimos. Y sólo “cuatro” se acuerda(n) de Brian. Y, encima, sólo se me ocurre basura como esta.

Friday, December 07, 2007

De confianza

Un tipo llamado Antonio ha recibido su factura de gas. Asombrosa la diligencia del cartero que logró dar con él, pues Gas Natural lo identificaba como “Antonio Gilipollas Caraculo”; la dirección y el nombre, Antonio, lo pondrían sobre la pista.
Las empresas a veces funcionan como organismos vivos; se pueden establecer muchos paralelismos, pero estos lapsus irónicos no son habituales. Todos intuimos -casi lo sabemos- que juegan con precios, fechas, contadores y calidades, pero hombre, que te lo restrieguen llamándote -lo que somos, sí- gilipollas, no ayudará a mejorar la imagen de ésta la empresa humana que quiso ser padre y puso el semen.

Altas metas

El señor Navarro -¡cuánto tiempo!, ¿qué te has hecho en el pelo?- tiene un problema con la estadística: debe aportar resultados de su gestión sin dejar de causar la alarma en que la basa. Acabo de verlo en la televisión y en esas estaba: orgulloso de enseñar algo a unos suecos que nos han visitado asombrados ante la evolución de nuestras cifras, inasumibles para Pere, por otro lado.
Los responsables de la Solución Final, dedicados en cuerpo y alma a incrementar el rendimiento de los sistemas industriales de eliminación de hebreos, debían liquidar y liquidaron a muchos, pero nunca presumieron de haber llegado a la excelencia.
Lo que deben aprender los suecos -todos debemos aprenderlo- es que, para alcanzar grandes metas, hay que apuntar a metas grandísimas, y no conformarse con mediocridades.
Pere y Heinrich: dos perfeccionistas.

Thursday, December 06, 2007

"Dignitas"

Existe en Suiza una organización -“Dignitas”- cuyo objeto es la asistencia al suicida. Lo llevan a cabo suministrando pentobarbital de sodio: un narcótico que proporciona una salida suave de la consciencia y de la vida. Han atendido ya a 808 clientes, sin haber recibido, hasta la fecha, reclamación alguna.
No niego que la idea esté bien, pero a mi Suiza me pilla un poco a desmano. Si uno tiene la constancia para comprar los billetes –aunque sea por Internet-, ir al aeropuerto, esperar lo necesario, volar, aguardar tranquilamente a que le traigan el brebaje, y echárselo al coleto, supongo que también tendrá la templanza para soportar un ratito lo que le provoque la ingestión de todo lo que hay debajo del fregadero, o la decisión para saltar desde una altura con margen, por nombrar dos opciones del abanico.
Adelanto que habría algún inconveniente legal, pero podría este deseo de algunos de morir combinarse con el de otros de liberar estrés o probar nuevas experiencias. Aunque casi mejor no: si la forma de vivir es la que puede hacerte tener ganas de morir, quizá la forma en que vas a morir pueda darte unas súbitas ganas de vivir.

Wednesday, December 05, 2007

Fechas

30 de octubre de 2015. Ernesto Jarrón, mirando al mugriento techo desde su jergón tras otra jornada de 13 horas, pensó que un mes más había conseguido alimentar a sus cinco hijos.
31 de diciembre de 2015. Curarle la mordedura de rata a Juan y la botella de sidra que compró para celebrar la nochebuena: dos cosas que habían hecho estragos en el presupuesto. Año cerrado con diez días sin comer.
15 de enero de 2016. Laura Muelas, viuda de Jarrón, con alivio y destellos de lo que no quería reconocer: satisfacción, pensaba que había cumplido y que otra semana estaba asegurada: todos los días carne, apenas. Cecina. Y sopa.
Cuando se acabe papá, no habrá más remedio que salir de caza, aun a riesgo de ser detenidos y enviados a Mercamadrid -el choped de sentenciado que reparte El Ministerio no alcanza para tres días. Otra cosa era cuando todavía quedaban inmigrantes-.
Luego, por la noche, ya sola, intentó recordar cómo había empezado aquello. En duermevela, se remontó a tiempos gloriosos, antes de aquel nefasto día, aquel 14 de marzo de 2004 en el que Zapatero comenzó a ejecutar su plan.

Monday, December 03, 2007

Riña de bar

Creo que nunca sabremos con detalle lo que pasó el sábado en el aparcamiento de la cafetería de un centro comercial en Capbreton, al suroeste de Francia, porque las explicaciones no aportarían nada bueno a la memoria de dos personas, una de las cuales está muerta, y la otra intentando agarrarse para no estarlo (si sobrevive en condiciones, corregiré la frase).
Parece evidente que, en un determinado momento, los etarras supieron que la pareja era de la guardia civil. Igual de obvio es que los agentes nunca supieron -o sólo durante un fogonazo final- que aquellos individuos eran etarras, pues de lo contrario no se hubieran marchado tranquilamente hacia su coche dándoles la espalda y la nuca.
Mi teoría, políticamente incorrecta, es que fueron los guardias civiles los que provocaron a los que en ese momento considerarían gente con pinta chunga -esa de la que ya hemos hablado-; quizá estaban hablando en Euskera. En el rifirrafe surgieron la bravuconería y la imprudencia. Parecía que todo había terminado, pero los etarras se quedaron atrás y decidieron rápido, calientes aún, convertir su potencialidad consciente en realidad y convertirse legalmente en asesinos.
Deberíamos sacar una conclusión y aprenderla como lección: a la hora de ejecutar la venganza que esto clama, debemos estar alerta y disparar sin preguntara a cualquiera que no nos guste, no vaya a ser que nosotros le gustemos menos todavía.

Saturday, December 01, 2007



A Mariano -en aquel momento, como el vídeo del 12 de Octubre- le pareció buena idea ser 2.0. Presumió, antes de verlos, de sus 104 amigos en Facebook y se abrió una cuenta en Flickr. Cuando vea comentarios, como por ejemplo los de esta foto, seguro que se da de baja de ambos sitios, por lo que algún enlace de esta anotación tiene fecha de caducidad.

Friday, November 23, 2007

"La soledad del juzgador"

El juez Gómez Bermúdez se ha rebozado con estiércol, tapando la imagen que tenía de él. Se supone, porque así debe ser, que los individuos encargados de administrar justicia deben justificar esa autoridad de la que, con tanto denuedo a veces, hacen uso en su labor.
Un mes después de sentenciado el “caso 11-M” se presenta el libro “La soledad del juzgador” de Elisa Beni, esposa del calvo presidente del tribunal. “Hola cariño, ¿cómo te ha ido hoy el día? Dicen que no es ni biografía ni crónica, que es algo nuevo: “cielitografía”.
Sólo se me ocurre - ¡pedazo de genio! - una razón para que Bermúdez haya consentido que este libro se haya publicado. La de siempre. Un acuerdo económico importante con Planeta. El dinero. Y aunque a todos nos gustaría una justicia ideal, tan grande como podríamos creer que es si atendemos a las palabras, aquí tenemos otra dosis de realidad pura.
Esto no tiene nada que ver con el desarrollo, las conclusiones o la resolución del juicio, todo bastante coherente. Sólo quiere expresar asco.

Wednesday, November 21, 2007

Experimento: Tertulia virtual

Como homenaje al Claudillo, perdón, a Don Claudio, abrid tres veces la página y poned a esta dulce señora -cargada de razón- a hablar. ¡Qué madera de tertuliana!


(Vídeo visto en Vicisitud y sordidez)

Tuesday, November 20, 2007

Que cada vez salen más tarados en la televisión está a la vista si la enciendes. El que es capaz de ir a hacer el ridículo a uno de esos programas de sofá y presentadora de pié (de Patricia) lo es de todo. [EJEMPLO]

Sacudiendo al médico

Este artículo me ha recordado lo que pensé hace unos días cuando violé la correspondencia de mi hermano buscando tarjetas de crédito y contraseñas. Había una carta del Colegio de Médicos en la que el equipo directivo, aparentemente nuevo, daba cuenta de sus últimas iniciativas. Del paquete de cinco, dos abordaban el problema: contratación de un seguro para casos de agresión y tratamiento psicológico gratuito para los facultativos agredidos. No recuerdo si había una tercera, pero me suena algo sobre clases de defensa personal.
Anécdotas varias me intentaban convencer de que es cosa habitual ([…] yo auscultando a su madre, de 95 años, y el tío, de unos 60, dándome puñetazos en la espalda y diciendo: “pero haga algo, pero haga algo; que lo mato”), pero yo pensaba lo que antes no he dicho: “qué exagerados”. Parece que sí, que pasa.
Ningún médico ha hecho por mí algo que yo no hubiera podido hacer mejor, pero si hacemos costumbre de convertirlos en escape natural para nuestras frustraciones, acabarán cerrándose aún más, bisbiseando su sopa de letras, con sus valores normales y anormales, pasándose en masa al lado paciente y dándose de tortas los unos a los otros, eso sí, con conocimiento de causa.
Debe ser todo culpa del sistema educativo: los profesores, ocupados recibiendo palizas, no se preocupan de formar en valores a los enfermos del futuro.

Cura en Alaska

Este tipo de noticias es tan habitual en Estados Unidos que se da ya como las que informan de grandes operaciones empresariales o societarias: la mayor fusión, la mayor adquisición, la mayor indemnización, 20, 30…, 50 millones de dólares. Estos quedan, sin embargo, lejos de los 660 millones que pagó hace poco la Archidiócesis de los Ángeles.
Lo maravilloso del verdadero liberalismo es que todo es negociable. Incluso en causas penales puede el juez pedir a las partes que no le den la lata y lleguen, por agilizar, a un acuerdo entre ellas. Sólo hay que tener dinero.
Los Jesuitas dicen de sí mismos que son los marines de la Iglesia Católica. No quieren cargos ni distinciones -aunque creo que al más empollón lo llamaban "príncipe"-, sólo estar en primera línea, ayudando a la parte del prójimo que más lo necesita. En este empeño, algunos comandos llegaron a las inhóspitas tierras de Alaska y durante los largos inviernos se dedicaron a lo que todo cura norteamericano parece creer consustancial a los votos. Sólo parte de los hechos sucedieron durante el papado de Juan Pablo II -te quiere todo el mundo-, así que no podemos culpar únicamente al casi santo polaco, gran defensor de la pederastia y la ortodoxia. Otros deben compartir la responsabilidad, entre ellos los niños esquimales, que van provocando.
Si así se comportan los más comprometidos, qué no harán esos que pululan, de punta en blanco, por pasillos de palacios renacentistas y tienden el anillo para que se lo besen los neófitos. Asombra que luego, con caras de víctima, se quejen de la clerofobia reinante en esta sociedad moderna que consideran -con cierta razón, pero sin autoridad moral para decirlo- carente de valores.